instrumentos de viento de madera

Qué es

La incorporación formal de los instrumentos de viento en las orquestas remonta a las creaciones de Haydn en el siglo XVIII y en las proyectos de Beethoven del siglo XIX, en donde eran usados flautas, flautines, oboes, cuernos ingleses, clarinetes, el fagot y en algunas ocasiones el saxofón. Su uso jura individualizar los sonidos, caso opuesto a las cuerdas que se fusionan con los otros sonidos. Esto se origina por que los vientos no tienen homogeneidad en sus timbres lo que se transforma en un aspecto escencial en la creación del equilibrio sonoro. Dentro de la organización de la orquesta se localizan en el medio, sutilmente superiores a las cuerdas y de en oposición al director (Bennett, 1985).
Del Valle (s.f) relata que esta clase de instrumentos están clasificados así:

  • De bisel sin conducto: son esos que “[…] tienen una embocadura formada por un agujero con el borde afilado, o bien el borde únicamente, sin embocadura” (Del Valle, s.f., 6). En este grupo logramos hallar a la flauta traversa y el flautín.
  • Lengüeta simple: “[…]. tienen una embocadura compuesta por una fina lámina elástica sujeta a la boquilla por medio de una abrazadera” (Del Valle, s.f., 7), siendo parte de esta categoría el clarinete y el saxofón.+
  • Lengüeta doble: “[…]la embocadura está formada por dos finas lengüetas enganchadas a la boquilla, o sin boquilla” (Del Valle, s.f., 7), en donde tenemos la posibilidad de detectar al oboe, al corno inglés y el fagot.

El grupo de instrumentos de madera otorga en su integridad sonoridades grises, por lo cual se utiliza escasas ocasiones solo, más que nada en andantes y trozos pausados, siendo primordial agregarle las trompas para empastarlo y ofrecerle color. En los pasos veloces, notas repetidas, escalas y arpegios, los instrumentos de madera son inimitables en agilidad y exactitud, con sonoridad hermosa si se emplean en masa y se les agrega el pizzicato de la cuerda. Bastará acordarse como ejemplo, en la overtura de los Profesores Cantores de Wagner, la caricatura del tema primordial.

El flautín

Es además popular como piccolo, siendo el más reducido de los vientos al ser la mitad de extenso que una flauta. Gracias a la estridencia de su sonido, se puede detectar por arriba de los sonidos de los otros instrumentos, razón por la cual no es utilizado con mucha continuidad, no obstante contribuye a destacar la melodía, en forma de una pincelada de color (Bennett, 1985). Puede identificarse en el Acto II (Danza China) del Cascanueces de Tchaikovsky.

La flauta

Puede cantar realmente bien en toda su extensión, pero debe estar a enorme distancia de la harmonía, y acompañada de timbres débiles, para que se destaque bien. El grave de la flauta pertence a los timbres más lindos de la orquesta, más que nada uniendo dos flautas, en cuyo caso la sonoridad se se ve a la de trompetas lejanas. Las superiores composiciones de la flauta son: a la octava aguda del clarinete, y a dos octavas con el clarinete y el fagot, dando en los dos casos un sonido interesante, que empataste bien con la cuerda. La flauta que al principio hacía parte de las orquestas era de tipo vertical, popular como flauta dulce, que más adelante va a ser reemplazada por la flauta traversa debido a que estas ofrecían más grande diversidad de sonidos (Bennett, 1985). Para detectar su sonido se puede ver en la Suite Orquestal No 2 en si menor de Bach.

El oboe

Gracias a su sonido tan personal, predomina enseguida, y esto es exacto poseerlo presente cuando pertenece a la harmonía, porque puede realmente bien desequilibrarla. Es muy expresivo y de gran cam cuando empieza a cantar solo; pero cansa a los pocos compases, a lo mejor por su timbre particular. Al unísono del clarinete produce un sonido agrio, pero que puede ser de efecto en algunas ocasiones. Gracias a su tonalidad, se toca en ‘la’ al inicio de los recitales para afinar los instrumentos.

El clarinete

El origen de este instrumento data de 1690 en la localidad de Nuremberg, tomando su nombre de una trompeta italiana que poseía notas muy agudas popular por entonces como clarino. (Bennett, 1985). Es, sin lugar a dudas, el instrumento más servible de este grupo. Canta bien a solo, con sonido dulce y interesante, y su zona grave se presta para los efectos dramáticos o misteriosos, sumandose bien al fagot en unísono y en octavas. El clarinete se une realmente bien con los instrumentos de cuerda.

El fagot

Canta bien a solo (aunque no se emplee bastante en este sentido), destacándose más que nada en los instantes patéticos y en los grotescos, a que se presta su zona grave. Completa realmente bien las harmonías de clarinetes y de trompas, y se une con la cuerda generalmente, pero mejor todavía con los violoncellos. El fagot refuerza el bajo con mucha continuidad, y unido a los pizzicatos de violoncellos hace gran cam.

El corno inglés y el clarinete bajo

Son instrumentos de timbre particular, que se emplean la mayoria de las veces a solo, y algunas veces complementan las harmonías de los otros instrumentos.

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